La vida simple y la felicidad, desde Roma hasta nuestros días

La felicidad como concepto ha sido pensada por diversos autores en la historia, uno de los más conocidos fue Aristóteles. Los griegos, como primeros “grandes” habitantes de Europa, tuvieron tiempo para todo, trabajar, crear ciudades y también para disfrutar del tiempo libre. Su estilo de vida cambiaba de siglo en siglo, buscaban cosas sencillas, vivían tranquilos en sus pequeñas ciudades, pero nunca fueron capaces de unirse, así no fuera para conquistar el mundo pero sí para protegerse. A los romanos no les costó mucho apoderarse de todo el territorio por donde se habían expandido los griegos, se adueñaron del Mediterráneo, del Norte de África, sumado a una buena porción del Antiguo Continente y Oriente Medio. Todos fueron terrenos que ocuparon hasta llegar a ser considerados el segundo Imperio más grande de la historia. A pesar de la difícil situación para los pocos ciudadanos griegos en la época de las polis o de ciudadanos romanos junto con los abundantes esclavos, divertirse y ser felices era parte de la consigna en la vida, mientras fuese posible.

Romano declamando en el Festival Tarraco Viva - Tarragona

Romano declamando en el Festival Tarraco Viva – Tarragona

La influencia griega marcó el rumbo de los romanos con respecto a la utilización del tiempo libre y la diversión. Los romanos poco a poco fueron influenciados en los campos de la religión y el teatro para dominar a las masas principalmente y luego, para las clases superiores, la filosofía y las artes. De esta manera se crearon una mezcla de dioses y creencias que con el tiempo resultaron en una falta de fe y pundonor que después de unos cuantos cientos de años terminaron facilitando la caída de este imperio y el surgimiento del catolicismo como única religión para ellos. La filosofía heredada de los griegos puso a los romanos a pensar y a reflexionar sobre los aspectos de la vida, incluso a través de las tragedias que escribieron algunos de ellos. Las artes permitían la distracción de la persona y la incursión en nuevas técnicas para decorar y embellecer las casas y palacios. Todos estos elementos, abrían una ventana para que los habitantes del imperio pudieran tener algo de diversión a pesar de las circunstancias y dificultades.

Coliseo de Roma

Coliseo de Roma

Los bárbaros romanos también se apoyaban en los diferentes espectáculos públicos. El circo romano, el coliseo y el anfiteatro, eran los principales escenarios de reunión de la plebe y donde se presentaban las carreras de caballos y la lucha de gladiadores a la vez que se enseñaban animales exóticos traídos por lo general de las selvas africanas. A este espectáculo eran invitados importantes personalidades de una y otra ciudad romana, una especie de turismo de la época. Junto con estos eventos surgió también el teatro que significó una vulgar exhibición para muchos y una excusa para filosofar, hacer política y reír para otros tantos. Eran principalmente los prisioneros de guerra quienes se encargaban de organizar estas comedias que representaban con gracia pero muchas veces criticando la hipocresía y los abusos de la sociedad romana por lo que muchas veces eran censurados. De ahí que el siguiente género que surgió en Roma y que se consolidó durante un tiempo fue lo que hoy podría llamarse el Stand-Up Comedy que se basa en reírse de las propias ironías que suceden en el día a día de la sociedad; estamos hablando del año 254 antes de Cristo y del comediante Tito Maccio Plauto.

El teatro y la música romana en Tarraco Viva - Tarragona

El teatro y la música romana en Tarraco Viva – Tarragona

No era fácil tener una vida feliz en Roma principalmente porque no había libertad. La gran mayoría de habitantes eran esclavos, prisioneros de guerra o personas sin derechos. Solamente los nacidos en Roma eran ciudadanos y podían tener acceso a la buena vida, protegidos por las reglas y el poder económico del imperio. Pero la gente de alguna manera se las ideaba para divertirse, no pudiendo hacerlo con grandes riquezas, pues lo hacían de la manera más simple posible y así lograban dejar grandes enseñanzas como en estos prisioneros y esclavos que se las ingeniaban para hacer reír al pueblo. El ser humano nunca ha tenido en realidad ninguna barrera para sonreír y alegrarse de la vida, ha sido siempre un tema de elección personal, tal y como sucede en nuestros días.

Gladiadores que a pesar de todas las dificultades, buscaban la forma de reír y divertirse

Gladiadores que a pesar de todas las dificultades, buscaban la forma de reír y divertirse

Hoy son los líderes espirituales los que llaman a vivir a una vida más simple; el Dalai Lama, máximo líder del budismo, profesa la idea de la felicidad como propósito de vida, basándose en una vida de compasión, humildad, equilibrio; Papa Francisco, máximo líder del catolicismo, no para de dar ejemplos de cómo llevar una vida más austera y bondadosa; múltiples escritores como Bronnie Ware, australiana de la cual escribiré próximamente, cuenta cómo su trabajo con pacientes terminales, la llevó a vivir una vida más simple; pensadores como León Tolstoi que recientemente citó Rodolfo Llinás en conferencia en Bogotá en alusión al texto “La camisa del hombre feliz”; etc. La vida simple como paso a una vida feliz ha estado en la sociedad griega, la romana y seguramente en todas y cada una de las civilizaciones del mundo. Aplica hoy y así será siempre.

La felicidad está en las cosas simples de la vida

La felicidad está en las cosas simples de la vida

La felicidad es instintiva en los seres humanos al igual que nuestra vida social y el papel que juega cada uno en ella. Al menos hay evidencia de más de 2.500 años de personas que han querido ser más felices de alguna manera así su situación fuera miserable e indigna. Los tiempos han cambiado pero las cosas siguen siendo iguales en muchos aspectos. Nos preocupamos más por el trabajo que por la familia. Tenemos prioridades económicas sobre sueños personales o peor, estos últimos terminan siendo metas en dinero. La vida está hecha de miles de momentos simples, que duran poco, un viaje, una mirada de la persona que amas, un beso, un abrazo, un brindis con los amigos, terminar de leer un libro o cerrar un ciclo en la vida. Llinás dijo en Maloka esta semana, “la felicidad es un estado cerebral que afortunadamente dura poco”. Si duraran más nos acostumbraríamos a ellos y dejaríamos de valorar esos momentos simples de la vida.

Jorge Bonilla

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