Descartes y sus nueve años de viajes

La Haya, Francia. 31 de marzo de 1596. Nace un bebé enfermizo al que llamaron René Descartes y que creció solitario, sin su padre porque vivió en otra región y sin su madre, quien murió cuando tenía tan solo un año. Sufría de una tos seca y de un mal en el pulmón y si bien lo dejaron entrar al colegio (internado), tenía un horario particular que le permitía despertarse tarde e iniciar sus clases en horario distinto al de sus compañeros. Él lo aprovechaba para leer y meditar. Así empieza la vida uno de los pensadores más importantes que ha dado el mundo en sus miles de años de historia y que es considerado uno de los pioneros de las ciencias. Pensó sobre todo, la moral, el cuerpo humano, Dios, etc. Cuando encontraba un libro con un tema interesante, lo que hacía era utilizar su propio método para encontrar los resultados antes de leer el libro. Buscaba su felicidad a partir de la verdad, y para obtenerla se inspiró en sus viajes que duraron nueve años antes de establecer su residencia definitiva en Holanda.

Amsterdam

Amsterdam, en Holanda. En este país vivió Descartes 20 años de su vida

Descartes terminó el colegio a la edad de diecinueve años y por sugerencia de su padre, se enroló en el ejército donde estuvo un par de años sin realmente sentirse convencido de la carrera militar. Inicia entonces una serie de viajes que lo llevarían por diferentes países de Europa donde practica el Latín que era el idioma común (como el inglés hoy día) y donde conoce a sus primeros amigos intelectuales que lo llevan a pensar en física y matemáticas entre otras disciplinas, siempre de una manera metódica. Después de tres años de estar encerrado pensando, vuelve a salir de viaje, esta vez por nueve años para buscar la verdad del mundo, pensando, disfrutando de la diversidad de paisajes y de gente e inspirándose en ello para crear conocimiento y al final, para alcanzar su felicidad.

Nueve años de viajes

En sus viajes pasó por Hungría, Alemania, Polonia, Países Bajos, Suiza, Italia, Dinamarca, República Checa, Francia y otros que seguramente no están documentados. Fue en estos viajes que se hizo grande, donde sus teorías y su explicación del mundo tuvo sentido, ya que aprendió a compartir con otras personas diversas formas de ver el mundo, la vida, la religión, el cuerpo humano, las matemáticas, etc. Hasta entonces, la verdad y el conocimiento no eran puestos en duda, se seguía a Aristóteles y los escolásticos. El mundo seguía viéndose de la misma manera casi dos mil años después del auge intelectual de los griegos. Descartes aprendió a ser escéptico, a argumentar sus ideas y a pensar. No se desgastaba mucho leyendo porque decía que necesitaba de más tiempo libre para entender el mundo. Para él, si la vida fuera como un árbol, en las raíces encontraba la metafísica; en el tronco, la física; y en las ramas, las demás ciencias.

Lovaina, Bélgica. Uno de los lugares donde encontró inspiración Descartes

Lovaina, Bélgica. Uno de los lugares donde encontró inspiración Descartes

La metafísica y la vida feliz

La visión de Descartes sobre el viaje a la felicidad está basada en un componente moral. Descartes decía que hay tres principios que se deben regular en la vida para ser felices. El primero es el libre albedrío o libertad de elección, que diferencia al ser humano de los animales. En cuanto a esto, dice que el hombre debe hacer el bien por encima del mal, y que esa libertad le permite dominarse a sí mismo para alejarse de la maldad y así, seguir la naturaleza del bien, que es el segundo principio de su visión de moral. Para Descartes, en el mundo solo hay amor, simpatía y armonía. Dice que el mal es un accidente que genera alguien que ha sido esclavo de sus propias decisiones y que no ha tenido la fuerza ni la voluntad para vivir en paz. El tercer principio es la generosidad, considerada por él mismo la virtud más elevada de la vida feliz. Dice que “el hombre generoso o magnánimo, no deseará apasionadamente cosas que estén fuera de su alcance, y cuya no obtención podría frustrarlo, y por lo tanto, destruir su bienestar”. La felicidad entonces, depende de cada persona, es una decisión que se debe tomar, un camino que se puede seguir libremente.

Colonia, Alemania. Otro destino de sus viajes.

Colonia, Alemania. Otro destino de sus viajes.

Para facilitar el entendimiento de su moral y visión de la vida, escribe a su amiga y alumna Isabel la Bohemia, aristócrata alemana, algunos ejemplos. “Para librarnos de los errores, debemos cambiar las causas físicas que produce el mal en nosotros. Por ejemplo, si la ira nos hace levantar la mano para pegar, podemos dominarla; o si el miedo hace a nuestras piernas huir, podemos detenerlas. Podemos controlar las pasiones alterando las condiciones físicas que las producen. Podemos construir nuestra propia vida, dirigiendo el hábito a intervenir sobre las pasiones y, en consecuencia, modificarlas. La conclusión de todo esto es que el hombre no debe guiarse por las pasiones sino por la razón.

Método Cartesiano y Ciencia

Una vez la metafísica o bien, la raíz del árbol está establecida, se puede pensar. “Pienso, luego existo”, decía Descartes. Y a lo largo de los nueve años de viajes, escribió la que sería la obra más importante de su vida, El Discurso del Método”conocido también como el “Método Cartesiano” e incluso, como “El Método Científico”. La verdad, según él, debía estar fundamentada en ideas claras y distintas” y que para llegar a estas, se tenía que utilizar un método. En sus diferentes trabajos, planteó propuestas pero las más importantes y que resumen su obra, están contempladas en el texto de la segunda parte del Discurso del Método:

1. La Evidencia. No aceptar nunca ninguna cosa por verdadera que no la conociese con evidencia que lo era: es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención y no comprender nada más en mis juicios que lo que se presentara tan clara y distintamente a mi mente que no tuviere ocasión alguna de ponerlo en duda.

Básicamente, es no dar como cierto algo que no sea comprobado previamente bajo su método matemático. René Descartes lo puso todo en duda, desde Dios hasta el ser humano.

2. Análisis o Resolución (por intuición). Dividir cada una de las dificultades que examinara en tantas partes como se pudiera y se requiriera para resolverlas mejor.

Cuando no se podía dividir más algo es porque era una idea clara y distinta. Una vez dividido el problema en todas sus partes, se pasaba al siguiente paso.

3. Síntesis o Composición (por deducción). Conducir por orden mis pensamientos comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer para subir poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más complejos; suponiendo incluso el orden entre los que no se preceden unos a otros de forma natural.

Es tal vez el paso más importante dentro del método, el que lleva realmente a la verdad de las cosas.

4. La Enumeración. Hacer enumeraciones tan completas en todas partes y revisiones tan generales que estuviera seguro de no omitir nada.

Revisar una y otra vez el trabajo hecho previamente para no llegar a cometer errores sobre el resultado final. Conclusión.

Italia, un lugar que nunca le gustó a Descartes por el clima cálido

Italia, un lugar que nunca le gustó a Descartes por el clima cálido

Desafortunadamente para él tal vez, murió sin saber la importancia que tendría su trabajo sobre el futuro de la ciencia en el mundo. Resulta que hoy su método es aún utilizado para crear conocimiento y es de gran utilizad para toda la comunidad científica. Si bien llegó después Emile Durkheim para complementar su método y otros pensadores que más recientemente han llevado a La Sistémica y La Complejidad, gran parte del las enseñanzas que tenemos hoy en día son gracias al Método Cartesiano.

Al final, esta historia permite recordar la importancia histórica que han tenido siempre los viajes en la aventura del conocimiento y por otro lado, la importancia de promover nuevos viajes y prácticas turísticas que gracias a métodos científicos, hoy se sabe que generan impactos económicos, ambientales y socioculturales que hay que tener en cuenta para que sea una actividad sostenible y así, hijos y nietos, puedan también disfrutar del mundo y de este planeta para aprender, aportar y para que sean felices. Descartes encontró la verdad y el conocimiento, viajando por Europa. Los viajes fueron su felicidad.

Jorge Bonilla

Artículo escrito con ayuda del texto “René Descartes” de Diego Morillo-Velarde. Editorial EDAF, S.A. 2001.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s