La lentitud, el equilibrio y la felicidad

Hace unos días estaba conversando con una amiga, colega y coach (Rocío Fierro) y me recomendó unas lecturas que me parecieron realmente estupendas y quisiera compartirlas con ustedes. Se trata de “Elogio de la Lentitud” de Carl Honoré, un periodista inglés que casualmente se dio cuenta de lo absurdo y rápido que era el mundo y cómo él se había vuelto esclavo del tiempo. Es algo tan valioso pero a la vez asfixiante que se debe aprender a controlar, sin dejar que nos controle a nosotros, a tal punto de alejar a los amigos, la familia, el deporte y el bienestar en general, o bien, la felicidad. Con el tiempo se debe buscar un equilibrio o de lo contrario, la vida perderá su esencia.

Elogio de la Lentitud de Carl Honoré. Imagen tomada de Blog Alternativo

Elogio de la Lentitud de Carl Honoré.
Imagen tomada de Blog Alternativo

El mundo es hoy un mundo dominado por el tiempo. Las empresas buscan la mayor productividad posible de sus empleados y los países que sean más productivos, tendrán una mejor balanza comercial y seguramente, mejor calidad de vida (al menos eso es lo que se sugiere). Dice Honoré que en Japón hay lugares donde los padres dejan a sus hijos desde pequeños las 24 horas del día porque no tienen tiempo para ellos. Es tan crítica la situación que se tiene bien conocida la muerte por estrés y exceso de trabajo, llamada karoshi de la cual han sido víctimas según cifras oficiales, 143 personas pero que extraoficialmente, se dice que son miles. Un país conocido por su trabajo y que es admirado por muchos por la alta productividad. Pero, ¿dónde queda la felicidad y el disfrute de la vida?

Monumento a la Quietud del Tiempo, obra de Salvador Dalí, en pleno centro turístico y comercial de Andorra, con el río Valira

Monumento a la Quietud del Tiempo, obra de Salvador Dalí, en pleno centro turístico y comercial de Andorra, con el río Valira

Carl Honoré argumenta que una obsesión por la velocidad y la productividad llevada al extremo, genera adicción a las drogas, alcoholismo, depresión, conducta violenta, entre otras. Dice que dormir menos de seis horas, también puede afectar el habla, el juicio, los reflejos. Incluso en otras áreas como el deporte, salvo el caso en que se haga por trabajo, puede generar lesiones por no calentar y / o por querer obtener resultados demasiado pronto. O con el sexo, cuando siempre se quiere hacer en el menor tiempo posible sacando todas las excusas posibles, los niños, el trabajo, etc. Actualmente la gente no tiene tiempo ni de comer. Cuenta por ejemplo que Milan Kundera, en su novela “La Lentitud” dice: “cuando las cosas suceden con tal rapidez, nadie puede estar seguro de nada, de nada en absoluto, ni siquiera de sí mismo”. Todo lo que vale la pena en la vida como la familia, la amistad y la vida social, se ve afectado por el tiempo y las ganas de ir a mil por hora.

Reloj encantado en París

Reloj encantado en París

No se trata de ir en contra del tiempo y llevar una vida lenta, perezosa, donde realmente no se haga un aporte al mundo ni a nada, sería una vida desperdiciada. Se trata más bien de guardar un equilibrio. La productividad es buena hasta cierto punto, sin obsesionarse. Los amigos cumplen con una función esencial en la vida, al igual que la familia, pero no pueden sustituir la pareja o el trabajo o viceversa. Los hijos necesitan de sus padres para hablar, desahogarse, crecer, pero no deben depender completamente de estos. El deporte es bueno, pero con moderación. Comer saludable es bueno pero está bien probar uno que otro dulce o comerse una hamburguesa de vez en cuando. El éxito está precisamente en lograr ese equilibrio para que todas las cosas funcionen correctamente. Sentirse agobiado en el trabajo, es un primer síntoma de que algo no está funcionando bien. Perder o ganar peso sorpresivamente y en un período de tiempo corto, también es otra señal. Desconocer a los hijos o sus gustos, o sus miedos, otra. En fin, hay múltiples señales. Lo importante es darse cuenta de ello para poder tomar medidas correctivas.

Síntoma de que algo no va bien

Síntoma de que algo no va bien

Hay diferentes movimientos en el mundo que buscan llevar una vida más slow en diferentes aspectos, como por ejemplo el que nació en Italia y que se ha ido expendiendo por el mundo, llamado Slow Food”que critica la forma de alimentarse y lo que hay detrás de hacerlo, con comida rápida. Como no hay tiempo para más, no es importante preocuparse ni por el origen de la comida o el valor nutricional que aporta, solo hay que comer. Y rápido. El Slow Food se preocupa por el origen de los alimentos, preferiblemente que sean orgánicos, que hayan sido trabajados por una comunidad campesina y comprados a través de un mecanismo de comercio justo, también por su valor nutricional y la forma en que se come, no se trata de comer rápidamente sino de crear un espacio para compartir con otras personas, masticar bien, disfrutar la comida, para que realmente sea saludable para el cuerpo. El creciente interés por el sexo tántrico, el yoga o el tai chi, son otros ejemplos del interés de un sector de la sociedad por tomarse las cosas con más calma y disfrutar al máximo cada momento de la vida en el momento en que corresponde.

Balotina de pulpo y caviar de la tierra, fondue de pepino y papaya verde al grill - Elaborada por el Chef ecuatoriano Rodrigo Pacheco

Balotina de pulpo y caviar de la tierra, fondue de pepino y papaya verde al grill – Elaborada por el Chef ecuatoriano Rodrigo Pacheco

En la sociedad actual se están siguiendo patrones que no necesariamente son correctos. Hay un paradigma social en el mundo que da más valor a una persona según quién tenga siempre las mejores calificaciones, o quién se queda más horas trabajando, aquél o aquella que tenga hijos así terminen siendo criados por una niñera o peor, la persona que ha logrado hacer más dinero en el menor tiempo posible. No es que todo esto esté mal, pero cualquier valoración debe priorizar una vida equilibrada sobre una llevada a los extremos, donde el tiempo que se pase con los hijos sea efectivo y suficiente, verdaderamente útil y constructivo tanto para la madre o el padre como para la hija o el hijo. Tener buenas calificaciones pero sin sacrificar la vida social, la salud y la felicidad. Porque el verdadero éxito está determinado por aquella o aquél que viva en armonía y en paz consigo mismo y con los demás. Esto requiere un balance en todos los aspectos de la vida. El más productivo puede enfermarse tarde o temprano o bien, pasará a la competencia y en el mejor de los casos, llegará a desanimarse hasta bajar su rendimiento.

Una bebé y su madre en Shanghai, disfrutando de las cosas simples de la vida

Una bebé y su madre en Shanghai, disfrutando de las cosas simples de la vida

El tiempo es oro y se ha venido calificando como tal. Se le puede dar valor en dinero o bien, en calidad y distribución del tiempo. Yo propongo un juego donde dividimos el tiempo en lo que queremos hacer, identificando las cosas que nos dan el dinero para vivir, las cosas que nos hacen más felices y las prácticas que nos llevan a una vida más saludable. Con estos construimos un diagrama de red y según como consideremos mejor, les asignaremos un peso sobre un máximo de un 100%. Al final, el juego es llegar a 100% pero cumpliendo con los puntajes definidos previamente para cada actividad o cada práctica. Si son 10 cosas y a cada una le damos un peso equivalente (de 10 para llegar a 100), no valdrá con calificarnos con un 20 por haber trabajado más horas cuando dejamos en 0 la casilla de deporte.

Distribución del tiempo en la semana

Distribución del tiempo en la semana

De esta manera, uno puede organizar su propio tiempo de acuerdo a lo que se podría considerar el equilibrio ideal y como se está jugando para mejorar, se necesita de una evaluación personal cada semana. Es bueno que cada quien se premie de alguna manera cuando cumple con su planeación y cuando no, hacer pequeños sacrificios (castigo) o bien, reestructurar el diagrama hasta que realmente se acomode a lo que se quiere. Si bien es un juego sin fin (el fin es al final de la vida), el objetivo será lograr llevar una vida equilibrada y feliz que se traducirá poco a poco en una vida exitosa. Lo que no se evalúa, no mejora.

Jorge Bonilla

Enlace a las lecturas de Carl Honoré: Click.

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2 respuestas en “La lentitud, el equilibrio y la felicidad

  1. hola Jorge, me ha encantado el reportaje, pero qué difícil es encontrar el equilibrio respecto al tiempo para poder disfrutar sobre todo de tus hijos, cuando de repente te encuentras en una situación con unos horarios laborales que no te permiten tal disfrute. Qué duro y difícil es.
    ¿cómo puedo hacer para mandarte un mail personal y poder preguntarte consejos sobre mi blog de viajes? http://viajandoconmami.blogspot.com.es/
    Me encanta tu blog….

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